Galería V:
Proyecto para la protección y preservación del medio ambiente del litoral en Formentera.
“Formentera, 20 años después” (a fecha de 2020)
Autor del proyecto y responsable del control ambiental de las obras: Vicente Lahoz Doménech, como asistencia técnica a la Demarcación de Costas de Baleares. Proyecto: 1995 | Control ambiental de la ejecución de las obras: 1995–2000
Las playas y dunas: una frontera entre el mar y la tierra
Las playas y dunas están formadas por arenas, un sustrato móvil que se desplaza según la fuerza de las corrientes, los temporales y el viento.
El mar puede aportar arena o erosionar la playa, dependiendo de la intensidad de las olas y la dirección de las corrientes. Por su parte, el viento transporta la arena hacia el interior, provocando en ocasiones el desplazamiento de las dunas.
Las dunas son depósitos de arena que se generan cuando el mar deposita más sedimento del que erosiona, y el viento modela los relieves dunares. Cuando el mar erosiona la playa, las dunas actúan como reservas naturales de arena, frenando su desaparición.
En Baleares, más del 50 % de la arena procede de bioclastos: restos de pequeños crustáceos y conchas, cuya existencia depende en gran parte de las praderas de posidonia oceánica. De ahí la importancia vital de estas praderas para la conservación de nuestras playas y sistemas dunares.
Las dunas: un ecosistema extremadamente frágil
La movilidad de la arena dificulta enormemente la vida de plantas y animales sobre ella. Solo especies vegetales especialmente adaptadas para enraizar en sustratos inestables son capaces de colonizar playas y dunas.
La mayoría de estas plantas retienen la arena mediante sus sistemas radiculares, lo que reduce o impide su desplazamiento.
La forma y la estabilidad de las dunas dependen directamente de la acción de estas especies vegetales especializadas.
Las playas y dunas: un recurso natural y turístico
Formentera vive de su patrimonio natural, de sus paisajes únicos y, especialmente, de sus playas y dunas, apreciadas por miles de visitantes cada año. En este caso, el patrimonio natural y el recurso turístico son una misma realidad.
Proteger el entorno es proteger la economía de la isla. Desarrollar la economía local implica conservar el medio natural que la sostiene.
Un recurso amenazado
Miles de personas caminando sobre las dunas, vehículos aparcados en la arena, tractores circulando por la playa, sombrillas, hidropedales, tumbonas, chiringuitos… Todo representa una carga excesiva para un entorno tan frágil y vulnerable.
La vegetación desaparece, las dunas se desmoronan y el viento arrastra la arena hasta hacerla desaparecer. Poco a poco, del cordón dunar solo quedan restos aislados e inconexos.
El mar avanza e invade la playa. Estamos perdiendo un recurso irremplazable.
Un proyecto de conservación medioambiental
Conservar la playa no significa dejar de utilizarla, sino evitar los impactos que provocan la degradación del sistema dunar.
La Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente, con fondos de cohesión de la Unión Europea, ha invertido 664.694.412 pesetas en un proyecto de protección y restauración de las dunas de Formentera.
Se han aplicado técnicas para reducir los impactos más significativos, ordenar la circulación peatonal, restringir el acceso a zonas sensibles, restaurar el relieve dunar y repoblar con especies vegetales autóctonas.
Estas actuaciones se han llevado a cabo en las playas de Illetas, Llevant, Mitjorn y en el islote de Espalmador, a lo largo de tres fases que comenzaron en junio de 1995.
Cercados para la protección de las dunas
La circulación indiscriminada de personas y vehículos es uno de los principales factores de degradación del sistema dunar.
Las pequeñas alteraciones provocadas por el tránsito generan puntos débiles que el viento amplifica, formando surcos y canales que acaban desmoronando las dunas.
Para frenar este proceso, se han instalado cerca de 47 km de cercados, construidos con postes de madera y cuerdas de cáñamo. Su objetivo es impedir el acceso de vehículos y alertar a los usuarios de que se trata de una zona vulnerable, que debe ser respetada para no alterar su equilibrio natural.
Pasarelas de madera para transitar sobre las dunas
Los usuarios de las playas pueden acceder a ellas mediante caminos diseñados tanto para su comodidad como para evitar el tránsito directo sobre la arena.
Se han construido 4,4 km de pasarelas de madera que facilitan el acceso a las playas y a las instalaciones turísticas. Gracias a ellas, los bañistas pueden llegar y regresar sin causar daños a la estabilidad del sistema dunar, protegiendo así este ecosistema tan frágil.
Información a los usuarios
Es muy importante contar con la complicidad de los miles de usuarios de las playas para lograr el éxito en su protección. Para ello, es imprescindible proporcionarles información sobre las razones de las actuaciones que se han emprendido. La colaboración de la sociedad permite llevar a cabo actuaciones blandas y poco impactantes, con el fin de lograr una protección real del ecosistema. Para ello, se han instalado 596 unidades de carteles informativos.
Restauración del sistema dunar
El uso masivo y poco ordenado de las dunas de Formentera ha provocado la degradación de las zonas más frecuentadas.
Se han realizado actuaciones específicas para la restauración de estos espacios. Se han instalado 17 km de empalizadas para captar la arena desplazada por el viento y se han revegetado 40.000 m² con plantas propias de las dunas.
Ambas actuaciones tienen como objetivo recuperar el relieve de las dunas y fijar la arena mediante las raíces de las plantas.
Formentera, 20 años después (Reportaje fotográfico de la asistencia técnica a Costas)
El Proyecto para la Preservación del Litoral de la isla de Formentera fue desarrollado en el trienio 1997–2000, en tres fases ejecutadas durante los meses fuera de temporada. Ha sido el mayor y más ambicioso proyecto de preservación medioambiental llevado a cabo por Costas en Illes Balears hasta la fecha.
Ahora, 20 años después, recordamos la situación del medio ambiente litoral antes de la actuación (1991–1992), un resumen de las intervenciones y técnicas empleadas, y un reportaje fotográfico recuperado de antiguos negativos y diapositivas.
Situación anterior a 1992
Como podemos observar, las fotografías corresponden a la zona de Illetes y Cavall d`en Borrás. La destrucción de los sistemas dunares por una actividad antrópica/turística sin control, afectaban no sólo al valor paisajístico del entorno sino también a la fauna, flora e incluso al sistema playa-duna, con pérdida de sedimento de las playas y acción menguante de las mismas.
La primera foto corresponde al Pas d´en Adolf, al norte de Illetes. Las dos siguientes el sistema dunar frente al restaurante Ministre y la playa de Illetes por esa zona, con el sistema dunar casi desaparecido. Siguen fotos mostrando el descontrol del tráfico por doquier con total desprecio al medioambiente. Podemos hacer extensible esta situación a otras zonas de la Isla como Platja de Mirjorn, Els Pujols, Platja de Llevant, Es Calò y al islote de Espalmador, aunque éste a menor escala.
Actuaciones
En las primeras fotos de este 2º bloque vemos la restitución de la duna del Pas del Adolf, utilizando captadores de arena formados por espartina y con plantaciones con vegetación halonitrófila, reproducida en viveros de la propia actuación. Se muestran distintos estados en el tiempo de la actuación, con la espectacular restitución de la duna y su vegetación.
La vegetación utilizada en la reconstitución de los sistemas dunares es: Ammophila arenaria, Pancratium marítimum, Elymus factus, Crtihum maritim, Asparragua horridus, Diplotaxis ibicensis y Limonium psudoebusitanum, entre otras y como las más utilizadas.
Vemos en el tercer bloque distintas ubicaciones, por orden: Illetes, Platja de Llevant, Platja de Migjorn y chiringuito «Luky», pasarela de unión Illetes-Llevant, el técnico que suscribe y el encargado de obra de la empresa adjudicataria CYES, y en la foto inferior vemos la plata de Illetes frente al restaurante «Ministre» al tercer año de la actuación con el sistema dunar restituido, un estado espectacular de la vegetación y un ancho de playa aumentado, RODEANDO las rocas que florecen, anteriormente en contacto con el agua.